El caso Vinicius-Prestianni: el fútbol europeo se enfrenta al espectro del racismo y a la firmeza de la UEFA

LISBOA / MADRID – El mundo del fútbol se ve sumido una vez más en una crisis ética y disciplinaria sin precedentes. Lo que debería haber sido una celebración del deporte durante el partido de ida de la eliminatoria de la Champions League entre el Benfica de Lisboa y el Real Madrid el 17 de febrero se convirtió en una auténtica denuncia del racismo. Hoy, el joven jugador argentino del Benfica, Gianluca Prestianni, tiene la portería a cero, ya que el Real Madrid acaba de dar un paso importante al presentar un expediente con pruebas irrefutables a la UEFA.

La historia de una noche electrizante en el Estádio da Luz

Todo cambió en el minuto 51. En un Estadio da Luz repleto y electrizante, Vinicius Jr., el delantero estrella del Real Madrid, abrió el marcador con un momento de pura habilidad. Fiel a su estilo y a su alegría de vivir brasileña, se dirigió al banderín de córner para realizar unos pasos de baile. Este gesto, percibido por parte del público lisboeta como una provocación, desencadenó una lluvia de proyectiles. El árbitro, el francés François Letexier , se vio obligado a intervenir de inmediato para proteger a los jugadores, despejando la zona de peligro.

Fue en medio del caos general, con los ánimos caldeados, que estalló un altercado verbal entre Vinicius y Gianluca Prestianni. Según testimonios concordantes del propio Vinicius, así como de compañeros como Kylian Mbappé, Prestianni se pasó de la raya. El argentino está acusado de proferir insultos racistas extremadamente violentos, llamando al brasileño “mono” al menos cinco veces.
Ante la gravedad de los hechos denunciados, Letexier no lo dudó: activó el protocolo antirracismo de la UEFA, suspendiendo el partido durante diez minutos, tiempo durante el cual el estadio contuvo la respiración.
La estrategia de defensa contra la tecnología
Gianluca Prestianni, consciente de las implicaciones de sus acciones, o al menos de las cámaras que lo rodeaban, fue visto cubriéndose la boca con su camiseta durante el intercambio. En redes sociales, el jugador del Benfica negó categóricamente cualquier falta verbal, inicialmente respaldada por el departamento de comunicación de su club. Sin embargo, esta defensa ahora parece estar desmoronándose.
El Real Madrid, institución conocida por su férrea protección de sus activos y valores, ha emitido un contundente comunicado oficial. El club madrileño confirmó que ha transferido a la UEFA todos los archivos, grabaciones e informes periciales sobre la lectura de labios. “El Real Madrid cooperará plenamente con la UEFA para esclarecer estos inaceptables incidentes. Agradecemos a todo el mundo el inmenso apoyo mostrado a Vinicius”, reza el comunicado.
Este caso, que algunos ya llaman “caso de la verdad”, pretende contrarrestar lo que el Madrid llama los “argumentos falaces y mendaces” de la dirección del Benfica.
La bomba de José Mourinho
El asunto adquirió una dimensión aún más polémica tras las declaraciones de José Mourinho . El técnico portugués, fiel a su estilo provocador y tras ser expulsado durante el partido, echó más leña al fuego durante la rueda de prensa posterior al encuentro. Si bien reconoció que el racismo es una lacra, el “Especial” suavizó sus declaraciones de una forma que sorprendió a muchos observadores.
“Esto pasa en cada campo que juega”, dijo Mourinho sobre Vinicius, sugiriendo sutilmente que la actitud del brasileño provocaba estas reacciones. Añadió: “La mayor leyenda de la historia de este club es Eusébio, un hombre negro. Por lo tanto, el Benfica no puede ser un club racista”. Esta defensa basada en la historia fue considerada torpe, incluso inapropiada, por los grupos antidiscriminación, quienes señalaron que el pasado de un club no justifica el comportamiento individual actual.
Para Mourinho, Vinicius debería haber “simplemente celebrado su gol e irse”, señalando una celebración considerada irrespetuosa hacia la afición local.
¿Hacia una sanción histórica?
Hoy en día, la decisión del organismo rector europeo sigue en suspenso. Pero rumores provenientes de Nyon sugieren que la UEFA quiere convertir este caso en un ejemplo mundial. Se habla de la sanción disciplinaria más severa en la historia del fútbol europeo para un jugador involucrado en incidentes racistas en el campo.
La implicación de un compañero de Prestianni en el Benfica —él mismo, un hombre negro—, quien supuestamente corroboró las declaraciones del argentino en secreto (o durante audiencias internas), pesa mucho en la balanza. Si se prueban las acusaciones, Prestianni podría enfrentarse a una suspensión muy larga, además de una multa récord.
Una lucha que va más allá del ámbito deportivo
Más allá del 1-0 a favor del Real Madrid en la ida, lo que está en juego es la imagen misma del fútbol. El Real Madrid reiteró su total compromiso: « Haremos todo lo posible, junto con las organizaciones internacionales, para erradicar definitivamente el racismo, la violencia y el odio de nuestro deporte y de nuestra sociedad » .
El mundo espera ahora el veredicto. Una cosa es segura: el “muro de silencio” se está derrumbando. Ya sea gracias a la tecnología, la valentía de algunos compañeros o la determinación de los clubes perjudicados, la impunidad parece estar llegando a su fin. El caso de Vinicius Jr. ya no es solo un asunto futbolístico; se ha convertido en el símbolo de una lucha global por la dignidad humana en los campos de la Champions League.